La aceituna proviene del olivo (Olea europaea), el cual llegó a América en 1492 a través del conquistador español Cristóbal Colón, quien trajo consigo diferentes variedades de especies que se mezclaron con la flora y fauna nativa.

Las primeras plantaciones se realizaron en el Caribe y más tarde en Estados Unidos, México, Perú, Argentina hasta llegar a Chile.

La industria olivícola nacional se creó en 1952, gracias a que José Canepa Vaccarezza, incorporó a su empresa tecnología traída desde Italia, la cual permitió que se profesionalicen los procesos en los cultivos.

Chile posee una riqueza climática que permite que diversas especies vegetales sean plantadas en territorio nacional, lo que genera una gran variedad de productividad en materia agrícola. Un ejemplo de ello, son las plantaciones de olivos, las cuales según informo el diario “El Día”, han ido en aumento.

En 2013 las exportaciones no superaban los US$ 230 mil, mientras que en 2017, la cifra aumentó a US$ 66,2 millones, logrando alcanzar ventas históricas en el extranjero.

Durante el 2017, Chile exportó aceite de oliva a un total de 31 mercados, destacando Estados Unidos con 49%, Brasil con 34%, España con 5%, Canadá con 4% e Italia con 3%. En los primeros ocho meses de 2018, los envíos de aceite de oliva suman US$ 41,9 millones, experimentando un crecimiento del 15%.

El factor nutricional y sus sabores intensos han hecho de este fruto un manjar culinario, con el cual es posible generar una gran variedad de productos, como la fabricación de aceite, cosméticos, combustible de biomasa, entre otros.

La Fundación Española de la Nutrición (FEN), enfatiza que el valor nutrición de las aceitunas varía de acuerdo al color, pues las negras al estar más tiempo en el árbol alcanzaron a madurar y por consecuencia, presentan un mayor valor nutricional que las verdes.

En este caso, el valor nutricional de 100 gramos de aceitunas (estándar), tiene 4,8 g de fibra, 54 mg de socio, 1.3 g proteínas, 1 g hidratos de carbono, 0 mg de colesterol, 12,5 g de grasas totales y 120 kcal calorías.

El Olivo en el mercado chileno

El crecimiento exponencial de Chile en materia económica ha permitido que cada vez sean más los mercados interesados en productos nacionales.

La producción de cultivos de olivos ha ido fortaleciéndose con los años. Los procesos de cosecha requieren de un monitoreo constante (sensores de medición), principalmente para regular la temperatura y también para controlar la cantidad de agua utilizada para riego, ya que es un recurso escaso.

Hugo Riveros, Socio de Camponectado frente a este tema comenta que favorecer a las empresas nacionales es un punto importante para la economía chilena.

“Nosotros somos una empresa desarrollada 100% en Chile, lo que me llena de orgullo, ya que paulatinamente hemos ido conquistando diferentes mercados porque hacemos las cosas bien y eso los clientes lo agradecen. La manufactura chilena es buena y eso queda demostrado con el alto porcentaje de exportaciones que desarrollamos como país”.

La alta demanda de la aceituna en Chile y al notorio crecimiento que ha presentado el mercado a causa de las exportaciones, ha generado que cada vez sean más los agricultores interesados en cultivar olivos.

“Nosotros tenemos clientes que cultivan diferentes variedades de olivos, los cuales están monitoreados por nuestros sensores de medición, permitiendo que puedan desarrollarse saludablemente, además de disminuir los costos y contribuir al medio ambiente al no sobreexplotar el agua”, expresó Riveros.

Quienes quieran conocer las estaciones de monitoreo Camponectado, pueden comunicarse al correo contacto@camponectado.com.