Consumir papas pareciera ser parte de la idiosincrasia chilena. Muchos de los platos tradicionales la utilizan como ingrediente principal y también, una gran parte de la comida rápida o “chatarra”, la emplea a través de frituras.

La papa o Solanum tuberosum, es un tubérculo comestible proveniente de una planta perteneciente a la familia de las solanáceas. Sus primeros registros, indican que se originó en el altiplano sur de Perú y al noreste de Bolivia, y fue consumida por los habitantes del lugar durante un periodo aproximado de 800 años. Luego, en el siglo XVI, comenzó a exportarse a Europa por los conquistadores españoles, quienes no la consideraban un alimento ya que las plantaban para adornar sus jardines con sus hojas y flores.

A partir del siglo XVIII su consumó ya se había masificado en todo el mundo, convirtiéndose en un ingrediente esencial de la dieta de las personas en la actualidad.

En Sudamérica este cultivó evolucionó y se cruzó con otras plantas silvestres del mismo género, lo que dio como resultado una gran diversidad de especies nativas y propias de cada localidad, las cuales se plantaban desde el sur del Cañón de Colorado, en Estados Unidos, pasando por todos los países con cordillera andina, hasta Los Chonos en el sur de Chile.

De acuerdo a datos del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) a través del Manual del cultivo de la papa en Chile (2017), actualmente se cultivan aproximadamente 50.000 hectáreas, siendo el cuarto cultivo en superficie y el que tiene mayor número de agricultores (59.606 según el VII Censo Agropecuario).

Actualmente su cultivo se desarrolla en todo el país; desde Arica hasta la Patagonia, sin embargo, tanto la zona norte y sur austral, generan cultivos para uso local. La producción comercial, se desarrolla entre las regiones de Coquimbo y Los Lagos, consideradas grandes zonas productoras del país.  Es importante recalcar, que cada zona tiene características productivas propias, definidas por las condiciones ambientales (clima y suelo), y por el destino de la producción.

El Servicio Agrícola Ganadero (SAG), ha registrado 211 variedades nativas provenientes de una colección que posee la Universidad Austral de Chile. Sin embargo, se cree que esta cifra podría aumentar con la identificación de muchas variedades de papas nativas que aún no son descubiertas o clasificadas.

El éxito de las variedades de papas chilenas, además de sus sabores intensos (dulces y saladas), se caracterizan por sus atractivos colores, los cuales presenta tonalidades desde el blanco, crema, amarillo pálido, rojo, azul y morado.

Sus colores son proporcionados por dos familias de pigmentos, los antocianinas y carotenoides, los cuales tienen propiedades antioxidantes.

¿Cómo optimizar el cultivo de papas?

Durante años, los agricultores debieron plantar utilizando técnicas que no aseguraban el éxito de la producción de papas, las cuales en muchas ocasiones se perdían por no contar con un mecanismo que optimizara el trabajo, generando pérdidas millonarias.

Gracias a los avances en tecnología e innovación, se crearon sensores de medición, los cuales permiten conocer en tiempo real, el proceso de crecimiento en los cultivos.

Sin embargo, muchos de esos sensores no lograban medir fehacientemente el proceso de desarrollo de la planta, por lo que fue necesario crear estaciones de monitoreo muy sensibles. Es así como nació Camponectado.

Rodrigo Berrocal, socio de Camponectado, frente a este tema comenta que generar sensores de medición de cultivos precisos, no fue una tarea sencilla.

“Para crear nuestra tecnología, trabajamos de manera colaborativa con expertos informáticos y también con ingenieros agrónomos, los cuales desarrollaron procesos de seguimientos de las plantas sumamente exactos. Otro punto importante, radica en que nuestros clientes tienen la posibilidad de ingresar a la plataforma online y ver desde su computador o smartphone sus cultivos, sin moverse de su escritorio”, señaló el experto.

Debido a la crisis medioambiental generada por el calentamiento global, el cultivo de papas ha disminuido en comparación a años anteriores, principalmente porque requiere de un suministro constante de agua.

Para subsanar esta situación, fue necesario generar sensores que pudieran medir los niveles de humedad en el suelo, con el objetivo de optimizar el uso de agua en las plantaciones.

Hugo Riveros, (también) socio de Camponectado, enfatiza que con un adecuado control del proceso de crecimiento en los cultivos, es posible ahorrar recursos de manera significativa.

“Nuestras estaciones de monitoreo son muy sensibles a los cambios de las plantas. Tenemos varios clientes que cultivan papas y ellos nos comentan que los sensores son precisos y eso lo agradecen pues no pierden su producción. También, contamos con sensores de medición en pozos, lo que complementa el control de los cultivos, pues permiten controlar el caudal, nivel y volumen de agua en tiempo real y desde cualquier parte con acceso a internet, pudiendo además automatizar el riego y optimizar el uso del agua”, comentó Riveros.

Quienes quieran conocer las estaciones de monitoreo Camponectado, pueden comunicarse al correo contacto@camponectado.com.