Internacionalmente Chile es reconocido por su excelente producción de vinos, los cuales se han destacado en todo el mundo por su enorme calidad e intensidad de sabor.

La historia del vino en Chile tiene su origen en el siglo XVI, gracias a las primeras cepas plantadas por los colonizadores españoles.  

Rodrigo de Araya es consignado el primer viticultor de Chile. De acuerdo al Acta de Fundación del Vino Chileno, descubierta en el Archivo de Indias por el historiador José Toribio Medina, se estableció que:

“Hay viñas y en ninguna parte de las Indias se ha dado tan buena uva como en esta tierra; hácese muy buen vino. El primer hombre que lo hizo fue un vecino que se dice Rodrigo de Araya, y así mismo fue el primero que trajo trigo a esta tierra”.

Sin embargo, en aquellos años el vino estaba destinado exclusivamente para uso interno (principalmente para celebración de la eucaristía católica) y las primeras plantaciones comenzaron a dispersarse en diferentes regiones del país. El clima y las características de la tierra chilena hicieron que este brebaje comenzara a tomar mayor protagonismo entre los españoles y locales, debido a su intensidad de sabor y calidad de la producción.

De acuerdo con antecedentes históricos, las primeras viñas en Chile fueron plantadas antes de 1547 en la ciudad de la Serena y posteriormente comenzaron a crear viñedos en el Valle del Elqui. En aquel entonces, las plantaciones también se diversificaron principalmente en el centro – norte del país.

No fue hasta XIX que en Chile se comenzó a potenciar la utilización del vino para uso comercial, principalmente por el aporte de diferentes variedades de cepas francesas, las cuales brindaron sabores únicos y ayudaron a conformar la identidad del vino chileno.

A comienzos del siglo XX, la fabricación de vino comenzó a ser tributado con altos impuestos, desanimando a gran parte de la población. Años más tarde, situaciones políticas internas e internacionales, también fueron mermando la producción del vino en Chile.

No fue hasta los años 80 y 90, que esta bebida comenzó a tomar mayor notoriedad, gracias al reconocimiento de importantes empresas internacionales, las cuales ayudaron a que Chile hoy en día sea reconocidos como uno de los países más destacados en la producción de vinos a nivel mundial.

Actualmente, la producción de vino en Chile se destaca por su alta calidad, la cual se ha logrado gracias a la expertiz de profesionales peritos en enología y a la utilización de tecnología desarrollada para el área vitivinícola.

Entre las variedades más reconocidas en territorio chileno, se encuentra el Carmenère, un tipo de uva que se creía exista (en Francia), pero que sin embargo se mantiene vigente en nuestro país (hay más de 8.800 hectáreas plantadas con esta variedad en la zona central).

Además, también se cultivan con gran éxito otro tipos de cepas, tales como el Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot, Riesling, Syrah, entre otros.

Plantaciones Vitivinícolas

Como ya hemos planteado, el vino en Chile se cultiva en diferentes regiones, principalmente porque cada cepa requiere un tipo de clima y suelo en particular.

La alta demanda nacional e internacional de esta bebida, ha motivado a varios agricultores a realizar grandes inversiones con el fin de obtener el mejor vino en cada categoría.

Para evitar pérdidas en la producción, varios dueños de los viñedos han implementado sensores de medición, los cuales permiten conocer el estado de los cultivos en tiempo real.

Camponectado, es una empresa chilena líder en esta materia. Gracias a sus altos estándares de producción, los sensores de medición son vendidos en Chile y el mundo.

Hugo Riveros, Socio de Camponectado, comenta que la producción de vino en Chile es sumamente demandada y exige altos estándares de calidad, incluso más que en otros países, ya que “somos un referente mundial y por lo tanto el mercado internacional es mucho más exigente con nuestro país. Debido a esta situación, muchos empresarios nos contactan por recomendación, pues nuestros sensores de medición son sumamente exactos y por lo tanto, permiten tomar acciones en el acto. Sólo se necesita instalar la estación de monitoreo y automáticamente el usuario podrá conocer (con acceso a internet) el estado de sus cultivos”.

Frente a este tema, Rodrigo Berrocal, también Socio de Camponectado, señala que el aporte económico y cultural que el vino tiene en el territorio chileno es enorme ya que gracias a este brebaje el país ha logrado posicionarse como un referente en el mundo.

“Muchos de nuestros clientes realizan inversiones millonarias en plantaciones de uvas, con el objetivo de obtener cosechas que les permitan generar vinos de excelente calidad y por lo tanto, asumir posibles pérdidas no es una opción. Como nuestros sensores de medición son muy precisos, varios clientes nos recomiendan ya que saben que obtendrán los resultados esperados”, enfatizó Berrocal.

Otro punto importante, radica en que los sensores de medición de Camponectado, se adaptan a cualquier tipo de clima, permitiendo que se puedan instalar en todas las regiones del país.

Quienes deseen profundizar y conocer más sobre este tema, pueden comunicarse a contacto@camponectado.com.