El agua es sinónimo de vida. Sin ella, las plantas, animales y seres humanos no podrían existir, pues toda la existencia en la tierra se nutre de ella.

Sin embargo, la cantidad de agua necesaria dependerá de cada especie, ya que cada una tiene características y necesidades diferentes.

En el área agrícola, cada plantación requiere cuidados específicos, los cuales se deben cumplir para lograr tener una cosecha productiva y rentable.

Pero, ¿cómo podemos medir la humedad del suelo?

La humedad del suelo es un concepto sumamente relevante, y dependerá de la especie que se cultive. Por tanto, si se desea tener un cultivo de cactus, la cantidad de agua utilizada será diametralmente distinta en cosechas de frutas o vegetales.

De acuerdo al portal español “Agromática”, la humedad del suelo que deben tener las plantas “depende de la especie, las condiciones, el tipo de suelo, su estructura y su composición. La planta es la que nos determina su tolerancia a mayor o menor cantidad de agua en el sustrato. Sus raíces son las que se pudren o no, dependiendo de qué planta hablemos”.

También, un factor a considerar radica en el tipo de suelo en el cual se cultive, pues si este es muy arenoso y ha llovido o ha sido regado, la humedad será alta, sin embargo se drenará rápidamente y dejará de estar a disposición de las plantas en cuestión de horas o minutos (dependiendo del nivel de humedad de la tierra), por tanto, es importante considerar el tipo de suelo y la especie vegetal que se plantará.

Frente a este tema, en relación con información publicada por la Universidad de Chile, “la humedad (del suelo) juega un rol fundamental en el comportamiento de las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo. El agua del suelo transporta sustancias a través del perfil de este. El régimen de humedad de un suelo determina los tipos de plantas que crecerán en este, afectando además la forma en que se distribuyen las raíces. El contenido de humedad del suelo puede cambiar rápidamente, pudiéndose incrementar en minutos u horas. En contraste, la fase de secamiento puede tomar semanas o meses”.

Además, se establece que el contenido de humedad del suelo, generalmente se encuentra entre un rango de 5 a 50%, cuando se encuentran en su máxima capacidad de retención (capacidad de campo).

Para que las plantas puedan desarrollarse, es necesario suministrar un adecuado contenido de humedad en el suelo, para mantener la transpiración que necesita la atmósfera, pues si esta disminuye, aumentará la temperatura de la planta.

Anualmente, muchas plantaciones de vegetales se pierden por no tener los cuidados y el conocimiento necesario para producir vegetales con las condiciones necesarias para su reproducción, siendo la falta o exceso de humedad, uno de estos factores. La cantidad de agua utilizada por las plantas dependerá del clima, la especie vegetal y el contenido de agua en el suelo.

Programación del Riego

Para que las plantaciones puedan desarrollarse sin problemas, es necesario comprender que debemos diferenciar ¿cuándo debemos regar? con la cantidad de riego.

Una vez que delimitemos la pregunta sobre cuándo regar, podremos programar el intervalo de riegos para optimizar la producción, minimizar el impacto ambiental, ahorrar dinero y conservar el agua.

La cantidad de líquido para regar debe igualar los requerimientos de agua del cultivo y realizar los aportes en cantidades suficientes, con el objetivo de evitar grandes pérdidas por percolación, aumentos en consumo de energía, costos del agua, y el lavado de los fertilizantes de la zona radicular.

En relación a este tema, Rodrigo Berrocal, socio y cofundador de Camponectado, señala que, “gracias a los sensores de nuestras estaciones de monitoreo, podemos medir la cantidad de humedad del suelo en tiempo real y desde cualquier dispositivo con acceso a internet. Esto nos permite realizar una adecuada programación de riego, evitando regar sin tener los conocimientos necesarios sobre el estado del cultivo. Con nuestra tecnología, facilitamos, optimizamos y rentabilizamos, el trabajo en el campo, ya que se evita sobreexplotar la tierra con agua o, por el contrario, nos avisa si falta humedad en ella. Estos factores varían dependiendo de cada cultivo y por lo tanto, es importante conocer cuáles son las características de la planta y el tipo de suelo con el que se trabajará”.

Un aspecto importante a considerar radica en la capacidad del suelo para almacenar agua, ya que dependiendo de su estructura y textura, variará la cantidad permitida para almacenarla.

A continuación, algunos términos útiles que ayudarán a optimizar el trabajo del riego en los cultivos.

Capacidad de Campo (CC): Es el límite superior de almacenamiento de agua.

Límite inferior (PMP): Correspondiente al punto de marchitamiento permanente.

Agua disponible para la planta (ADP): Se define como la cantidad de agua que puede ser absorbida por el cultivo.

Déficit permitido en el manejo del riego (DPM): Corresponde al contenido de agua en el suelo del cual no se debe permitir bajar. Generalmente se expresa en porcentaje (para la mayoría de los cultivos es cercano a 50%, sin embargo, para cultivos sensibles a sequía, es de 25%).

Quienes deseen profundizar y conocer más sobre las estaciones de monitoreo de Camponectado, pueden comunicarse a contacto@camponectado.com y un ejecutivo comercial le asesorará.